Extorsionadores podrían haber obtenido más de 300.000 dólares en sus ataques desde 2017

En el mercado de las criptomonedas la seguridad es un factor muy importante pero lamentablemente no siempre se pueden mantener la protección de los sistemas.

Desde 2017 comenzaron a darse diferentes situaciones de ataques para robar criptomonedas, y lo peor es que el año pasado este tipo de actividades fraudulentas aumentó todavía más.

Glosario del contenido del artículo:

Los ciberataques, que se suelen denominar con el término cryptojacking, se han repetido en diferentes ocasiones a lo largo de este tiempo e incluso se han dado casos de exchanges importantes que han tenido problemas con este tipo de ciberdelincuencia.

Asimismo, si hay un grupo qué debe preocuparnos es el de los extorsionadores, quienes dan rienda suelta a su creatividad para conseguir métodos cada vez más eficaces para conseguir sus objetivos. En este caso, el objetivo principal es acceder a las criptomonedas de cualquiera.

Por desgracia la extorsión se ha convertido en un método muy popular para obtener criptomonedas, el cual comenzó a destacar mucho más el año pasado, en 2018.

La extorsión como método de robo de criptomonedas

Como decíamos, la extorsión se ha convertido en este tiempo en uno de los métodos más utilizados por este tipo de ciberdelicuentes para conseguir criptomonedas.

El modus operandi consistía en acceder a los datos personales o secretos íntimos de las víctimas y amenazarles.

El extorsionador ‘secuestraba’ la información personal de la víctima y le pedía un rescate. En este caso la práctica habitual era facilitar una contraseña a la persona extorsionada, que se conoce cómo prueba de compromiso, y después amenazar e intimidarle de algún modo.

Por ejemplo, en la mayoría de casos haciéndole creer que tenía videos suyos visualizando contenido online para adultos, o cualquier cosa que pudiera  avergonzarle o dañar su imagen.

Después de exponer su amenaza ofrecían la opción de pagar por un rescate, y ahí es cuando les indicaban a las victimas la dirección de BTC a donde tenían que enviar las criptomonedas. Si no hacían caso lo hacían público subiendo un video a Internet para que todo el mundo lo viera.

Entonces, por miedo o por vergüenza, casi todas las victimas acababan cediendo al chantaje y depositaban la cantidad de criptomonedas exigida por los extorsionadores como rescate.

Pero lo peor es que no todo se reduce a la amenaza del video del contenido para adultos.

A medida que se ha ido incrementado este método de la extorsión los ciberdelicuentes se han vuelto mucho más agresivos y ahora también amenazan a las víctimas con utilizar sus credenciales o incluso con vender su información personal en la DeepWeb.

La investigación de Digital Shadows

En la investigación esta firma británica de seguridad cibernética analizó un total de 792.000 correos electrónicos, y de este modo descubrieron que estos extorsionadores recibieron unos 332.000 dólares en más de 3.100 dirección BTC distintas.

Más adelante todas esas criptodivisas fueron repartidas y depositadas en solo 92 direcciones BTC.

Se sabe que algunos de estos extorsionadores contaron con ayuda de terceros, de cómplices que les ayudaban a encontrar victimas con más poder adquisitivo y que tenían experiencia en programación y/o administración de redes.

De hecho, muchos utilizaban las redes sociales, cómo LinkedIn para acceder a los datos personales de sus posteriores víctimas.

Los cómplices de los extorsionadores podrían haber acumulado hasta 768.000 dólares al año.

Más de 300.000 dólares en criptomonedas

Ahora, el estudio de la compañía de ciberseguridad británica Digital Shadows nos releva lo que han podido conseguir estos extorsionadores en este tiempo, utilizando sus métodos para quedarse con las criptomonedas de todo aquel que se ha prestado, sin quererlo, a ello.

Esta agencia de seguridad tras un análisis exhaustivo aseguró que un grupo de extorsionadores habría arrebatado a sus legítimos dueños más de 300.000 dólares en criptomonedas.

Se trata de ataques que se realizaron a nivel global, utilizando servidores con sedes en los diferentes continentes del mundo. De este modo podían encontrar un mayor volumen de víctimas para extorsionar y robarles sus criptomonedas con sus amenazas.

Según el estudio realizado por esta agencia de ciberseguridad británica, Digital Shadows, los ataques cibernéticos empezaron a popularizarse en 2017 y se han dado en países de todo el mundo.

En el informe facilitado se muestran cuáles han sido los tres principales países afectados por estos ciber ataques.

Para empezar con un 8,5% de victimas tenemos Vietnam, después Brasil con un 5,3% de casos y por último la India con un 4,7% de víctimas de estos extorsionadores.

Por otro lado, hay que destacar que aunque aquí se habla de pagos en criptomonedas no debemos olvidarnos de los muchos ataques cibernéticos que se dan por Internet y en los que se exigen también pagos en divisas tradicionales cómo el dólar o el euro.

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