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Hidrógeno verde – La energía del futuro y cómo invertir hoy sin cometer errores

Hidrógeno verde - La energía del futuro y cómo invertir hoy sin cometer errores

El hidrógeno verde se ha vuelto como “la pieza que faltaba” en la transición energética mundial y, la verdad, tiene sentido.

No solo porque es una forma de energía limpia y más sostenible, sino porque también abre una puerta interesante para los que quieren invertir pensando a futuro… y de paso alinearse con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Glosario del contenido del artículo:

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No es magia ni un botón que se aprieta y ya, pero sí es de esos temas que, cuando los entiendes bien, te hace pensar: “Ok, esto puede ser grande”. ¿Por qué? Porque puede ayudar en sectores donde electrificar no es tan fácil, como la industria pesada o el transporte de larga distancia.

Aquí te diré qué es exactamente el hidrógeno verde, cómo se produce y para qué se usa hoy de verdad (no solo en teoría), y lo más importante: cómo podrías invertir en este tema sin complicarte la vida, ya sea con acciones, ETFs o fondos de inversión.

¿Qué es el hidrógeno verde y cómo funciona?

El hidrógeno verde, dicho sin vueltas, es una forma de energía limpia que se obtiene con un proceso llamado electrólisis del agua.

Suena técnico, pero la idea es simple: usas electricidad para “separar” el agua (H₂O) en dos cosas… hidrógeno (H₂) y oxígeno (O₂), y aquí está el punto clave: si esa electricidad viene de renovables, como la solar o la eólica, entonces sí, estamos hablando de hidrógeno verde.

¿Lo mejor? En ese proceso el “residuo” que queda es oxígeno, nada de humo, nada de CO₂, por eso mucha gente lo ve como una alternativa súper atractiva, sobre todo si lo comparas con el hidrógeno gris o el azul, que sí terminan generando emisiones de dióxido de carbono en algún punto del camino.

Ahora, hay una parte que a mí siempre me parece curiosa: el hidrógeno es el elemento más abundante del universo… y aun así en la Tierra, en forma gaseosa, es rarísimo. Estamos hablando de menos de una parte por millón en volumen (o sea, casi nada).

Y claro, por eso el gran dolor de cabeza hoy no es solo producirlo, sino también almacenarlo y moverlo sin que el coste se dispare.

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Tipos de hidrógeno: gris, azul y verde

Para entender de verdad dónde está el dinero (y también los riesgos), es clave que sepas que no existe “un solo” hidrógeno. Depende de cómo se produce… y eso cambia todo.

Hidrógeno gris

Este es el que más se usa hoy, el “de toda la vida”. Se obtiene a partir de gas natural con un proceso llamado reformado con vapor de metano (SMR).

¿El problema? Que en el camino suelta un montón de CO₂… y ese CO₂ no se captura, se va directo al aire, y aquí también entra el hidrógeno marrón, que se produce desde carbón mediante gasificación.

Es decir, peor todavía en términos de emisiones. Es barato, sí, pero ambientalmente es el más difícil de justificar, sobre todo si ustedes miran ESG.

Hidrógeno azul

Este es como el gris, pero con “parche inteligente”. Se hace con el mismo proceso, solo que se intenta capturar y almacenar el CO₂ (CCS).

En teoría puede capturar hasta el 90% de las emisiones, por eso muchos lo ven como un paso intermedio entre lo que hay hoy y lo que se quiere mañana, pero bueno… no es gratis: suele ser más caro y tiene retos técnicos reales, de esos que en la práctica se sienten.

Hidrógeno verde

Este es el “ideal” desde el lado ecológico. Se produce con energía renovable y sin emisiones contaminantes, lo cual lo vuelve súper atractivo para criterios ESG.

Y sí, por eso se habla tanto de él: porque encaja perfecto con el objetivo de llegar a emisiones netas cero.

Producción mundial de hidrógeno verde: ¿dónde estamos y hacia dónde vamos?

En 2022, la producción mundial de hidrógeno verde apenas pasó del millón de toneladas. O sea… todavía era pequeñita si la comparas con lo que se viene, pero aquí es donde la cosa se pone seria: las previsiones hablan de un salto brutal.

Según la Agencia Internacional de la Energía, para 2030 podríamos estar entre 16 y 24 millones de toneladas, y para 2050, nada más y nada menos que 300 millones de toneladas al año. ¿Te imaginas ese cambio de escala? Es como pasar de una prueba piloto a jugar en primera división.

Y claro, esto no está desconectado del tema climático. De hecho, se espera que el hidrógeno verde pueda cubrir hasta el 24% de la demanda energética mundial en 2050, y que ayude a recortar las emisiones en alrededor de un tercio.

Además, el desarrollo de todo esto no es solo “bonito en papel”: se calcula que podría implicar 11 billones de dólares en inversiones en infraestructuras durante los próximos 30 años, y generar ingresos anuales de 2,5 billones de dólares.

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¿Cómo invertir en hidrógeno verde?

Invertir en hidrógeno verde no es tan “fácil y listo” como hacerlo en sectores ya súper consolidados. Hoy por hoy, hay pocas empresas que sean 100% hidrógeno verde y nada más, pero ojo, eso no significa que no se pueda entrar.

Muchas compañías energéticas grandes ya lo están metiendo fuerte en su estrategia, y si prefieres ir con menos riesgo, también existen ETFs y fondos especializados que te ayudan a diversificar sin casarte con una sola empresa.

1. Acciones de empresas relacionadas con el hidrógeno verde

Si estás mirando este sector, hay varias empresas que aparecen una y otra vez por el peso de sus proyectos. Por ejemplo, Repsol ha dicho que planea invertir más de 2.500 millones de euros antes de 2030 para liderar el hidrógeno verde en la Península Ibérica.

Y no es solo un titular: tiene un proyecto conjunto con Naturgy y Reganosa para producir 30.000 toneladas de hidrógeno renovable hacia 2025.

Luego está Iberdrola, que va fuerte también: tiene más de 90 iniciativas relacionadas con hidrógeno verde y colabora con más de 150 empresas, con una inversión potencial de 15.000 millones de euros. O sea, no es “a ver qué pasa”, es una apuesta real.

Y aparte de estas, hay nombres que vale la pena tener en el radar porque están metidos en proyectos importantes: Plug Power, Fusion Fuel Green, Linde, Air Products & Chemicals, Cummins Inc., Siemens Energy, Bloom Energy, Brookfield Renewable, Naturgy, Air Liquide, entre otras.

Un caso que llama mucho la atención es Cummins Inc.: en alianza con Iberdrola, está construyendo en España una de las mayores plantas de electrolizadores del mundo.

2. ETFs de hidrógeno verde

Si no quieres jugártela con una sola empresa, los ETFs son una forma bastante cómoda de entrar al tema del hidrógeno y, de paso, diversificar.

Al final, es como decir: “ok, no sé cuál va a ganar, así que me llevo un pedacito de varias”.

Algunos ejemplos que suelen mencionarse son el BNP Paribas Easy ECPI Global ESG Hydrogen Economy UCITS ETF (ASRS), el L&G Hydrogen Economy UCITS ETF (HTMW), el VanEck Hydrogen Economy UCITS ETF (HDR0) y el Global X Hydrogen UCITS ETF (HYCN).

Lo interesante es que estos ETFs no se limitan solo a compañías “puras” de hidrógeno, normalmente también meten dentro grandes energéticas y empresas más diversificadas que están empujando proyectos de hidrógeno verde como parte de su estrategia. Y eso, honestamente, puede ayudar a suavizar un poco los altibajos del sector.

3. Fondos de inversión especializados

Si prefieres no estar pendiente de elegir empresas y rebalancear, los fondos temáticos te lo ponen más fácil porque delegas la gestión.

Entre los más conocidos están Nordea 1 – Global Climate and Environment Fund, Renta 4 Megatendencias Ariema Hidrógeno y Energías Sostenibles y Robeco SAM Smart Energy.

Y mira este dato: también destaca el E-Hydrogen North America Index, que en el último año tuvo un rendimiento de +54,91%.

España como potencia europea en hidrógeno verde

España está tomando un papel bien protagonista en todo esto del hidrógeno verde, y no es casualidad. Para empezar, tiene muchísima radiación solar y un desarrollo eólico potente, que al final es lo que permite generar energía renovable más barata (y ahí está el truco).

Además, se están levantando infraestructuras nuevas, incluyendo una red pensada para distribuir hidrógeno, y el Estado está empujando con apoyo e incentivos económicos.

Y el proyecto que más suena es H2Med: un tubo submarino que conectará España con Francia, Portugal y Alemania.

La idea es que esté funcionando en 2030 y pueda mover 2 millones de toneladas de hidrógeno verde al año, o sea, cerca del 10% del consumo proyectado de la UE.

Y si miras más lejos, para 2050 se estima que el hidrógeno podría representar el 20% del consumo energético europeo.

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Riesgos y oportunidades de esta inversión

Invertir en hidrógeno verde tiene ese mix de “suena increíble” pero también “hay que ir con cuidado”. Por el lado bueno, es una fuente 100% renovable y no contaminante, y encima se puede almacenar, que es clave para cuando la solar o la eólica no están produciendo.

Además, tiene usos reales en industria, comercio y transporte, y está súper alineado con regulaciones y políticas climáticas. Y sí, a largo plazo el potencial de crecimiento puede ser enorme.

Pero no todo es color de rosa, hoy todavía tiene un coste elevado, y muchas veces no compite sin subsidios, también necesita agua dulce: más de 9 litros por cada litro de hidrógeno verde, lo cual da que pensar.

Y ojo con la seguridad: el hidrógeno es inflamable y volátil, y para rematar, faltan años de desarrollo e infraestructuras para que se adopte de forma masiva.

¿Cuándo será rentable el hidrógeno verde?

Según informes de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), se estima que el hidrógeno verde podría volverse competitivo alrededor de 2030, y la razón suena bastante lógica: se espera que los costes bajen cerca de un 80% a medida que mejore la eficiencia, avance la tecnología y se produzca a mayor escala.

Aplicaciones del hidrógeno verde: presente y futuro

El hidrógeno tiene algo que lo hace súper interesante: se puede almacenar y luego volver a convertir en electricidad usando pilas de combustible, eso ayuda un montón a aprovechar esos excedentes de renovables que a veces se pierden… ya sabes, cuando sobra sol o viento y no hay cómo guardarlo.

Y justo por eso, como almacenamiento de energía, pinta muy bien. Se está viendo como una de las mejores opciones para guardar energía solar o eólica de sobra y recuperarla después con procesos tipo Power-to-Gas.

En transporte también se está moviendo la cosa: ya hay vehículos a hidrógeno como el Hyundai Nexo, y hasta startups españolas como EVARM han mostrado prototipos.

¿Falta camino? Sí, bastante, pero estos avances, honestamente, hacen que el futuro se vea bastante prometedor.

Comportamiento reciente del sector: advertencias realistas

El hidrógeno verde tiene potencial, sí… pero en el camino te puede dar más de un susto. ¿Por qué? Porque cuando miras los números recientes, algunos ETFs del sector han caído con ganas.

Por ejemplo, el VanEck Vectors Hydrogen Economy ETF: -35,35% en 2022, luego -27,01% en 2023 y -11,95% en 2024.

¿Y el Global X Hydrogen ETF? Tampoco se quedó atrás: -26,77% en 2022, -36,87% en 2023 y -14,37% en 2024. O sea… si entraste pensando “esto sube porque es energía limpia”, probablemente te llevaste un golpe.

Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿eso significa que el hidrógeno verde “no sirve”? Para nada. Lo que muestra es algo más simple (y más real): a corto plazo esto puede ir mal, porque todavía estamos en una etapa donde el sector está construyendo industria, infraestructura, demanda… todo, y eso no pasa de un día para otro.

Ahora, si lo miras con calma: el hidrógeno verde no es una moda. Es una tecnología que apunta directo al corazón de la descarbonización, pero como toda industria emergente, viene con volatilidad, ruido y años “feos” en el camino.

Entonces, ¿qué haces con esto? Yo lo veo así: diversifica, infórmate bien y piensa en el largo plazo. Porque sí, el futuro de la energía limpia puede estar en tus manos… pero no se construye con prisa, se construye con paciencia y estrategia.

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